LA ARIDEZ

Trabajando contra la aridez. El agua dulce, un bien escaso

De entre los diversos factores del clima, la precipitación de agua atmosférica sobre el territorio es determinante en la creación de biomasa. Sin embargo, si como sucede en los climas mediterráneos, las precipitaciones son insuficientes, la aportación extra mediante el riego será un factor decisivo.

La posibilidad que, mediante el uso de tecnologías cada vez más sofisticadas, se puedan llegar a modificar los limitantes que implican el suelo y el clima es cada vez más grande. Sin embargo, las nuevas tecnologías que promueven importantes incrementos de la producción agraria, lo hacen a partir de inducir la entrada dentro de los sistemas agrarios de importantes cantidades de adobos, agua y energía venidas del exterior. La huella ecológica de las agriculturas avanzadas excede en mucho el ámbito territorial sobre la que se asientan. En la agricultura tradicional de l'Horta, hasta bien avanzado el siglo XIX, la huella ecológica escasamente superaba los límites comarcales. Tan solo el agua, aprovechando las aportaciones alóctonas del río Turia, constituía una aportación externa para el nuestro sistema agrario, y no para todo: importantes espacios de l'Horta subsistían, con limitaciones e importantes esfuerzos de los campesinos, explotando los recursos hídricos originados en nuestros propios espacios cultivados.

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